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Se acerca el cambio horario… ¿es necesario?

Written by : Posted on octubre 22, 2015 : No Comments

niños y salud, consejos saludables para niños, derechos a la salud del niño, derechos a la salud de los niños, educación infantilUn año más estamos con el eterno debate. Cambio horario sí o no… Estamos a escasos días del famoso cambio horario de otoño. La noche del sábado 24 al domingo 25 de octubre de 2015 a las 3.00h de la madrugada serán las 02.00h, con lo que podremos dormir una hora más.

En esta nueva etapa del año, habrá menos luz, anochecerá antes y los días serán más cortos. El objetivo de este atraso de hora, que viene aplicándose desde mediados de los 70, es el de reducir el consumo de energía y equiparar el comienzo de la jornada laboral con las horas de luz natural.

Este cambio horario se aplica como directiva desde 1981 y, desde la Directiva de 2001, se aplica con carácter indefinido. La Directiva está incorporada al ordenamiento jurídico español por Real decreto 236/2002, de 1 de marzo.

El origen de esta idea se remonta a 1784, cuando Benjamin Franklin —entonces embajador de los Estado Unidos en Francia— envió una carta al diario Le Journal de París donde proponía algunas medidas para el ahorro energético. Mientras desempeñaba su papel como embajador de los Estados Unidos en Francia, Benjamin escribió que había sido despertado varias veces a las 6 de la mañana y se había dado cuenta de que el sol resplandecía antes de lo acostumbrado. Franklin se dio cuenta de la cantidad de aceite que se podría ahorrar durante la noche si la gente se despertara antes para hacer sus tareas.

Franklin propuso tres medidas:

  1. Imponer un gravamen a las personas cuyas contraventanas impidiesen la entrada de luz a sus habitaciones.niños y salud, consejos saludables para niños, derechos a la salud del niño, derechos a la salud de los niños, educación infantil
  2. Regular el consumo de cera y velas.
  3. Hacer repicar las campanas de la iglesia al amanecer para que todo el mundo se levantase a la misma hora.

Estas propuestas no se tomaron en serio, pero al poco tiempo comenzaron los primeros experimentos de iluminación con gas, cuya peligrosidad hizo plantearse seriamente el tema del ahorro energético.

No fue hasta la I Guerra Mundial cuando el cambio de horario se llevó a gran escala. Alemania fue el primer estado en aprobar el cambio de hora para reducir las horas de iluminación artificial y así ahorrar carbón que podría utilizarse en la guerra. Pronto amigos y enemigos siguieron su ejemplo.

El cambio de horario permite adaptar la actividad al ciclo de luz solar, de forma que se dependa en menor medida de la electricidad. Sin embargo, el cambio horario provoca trastornos de sueño y adaptación al nuevo horario.

Pero el debate va más allá: Estamos en plena revolución tecnológica, somos capaces de realizar verdaderas virguerías en ámbitos inimaginables, pero sin embargo no se nos pasa por la cabeza que necesitamos un cambio de estilo de vida. Necesitamos adaptar el horario, sobretodo el de otoño que es donde hay más actividad, al horario de nuestros niños. Esto significa realizar jornadas de trabajo intensivas, aprovechando así más tiempo con los niños, cenar antes y con los niños, e ir antes a la cama… está demostrado que las jornadas de trabajo intensivas son más productivas. Si las familias centran su actividad en las horas de luz y no con jornadas interminables, los comercios también cerrarían antes, y todo ello provocaría un ahorro energético.niños y salud, consejos saludables para niños, derechos a la salud del niño, derechos a la salud de los niños, educación infantil

El ahorro está mucho más allá que una hora más o menos:

– Trabajar desde casa, según la INE entre un 5 y un 25% más productivo que 40h en la oficina.

– Jornadas intensivas ajustadas a los horarios escolares, varios estudios confirman que salir antes de las seis de la tarde aumentaría la productividad cerca del 20%.

– Adelantar el prime time de televisión, España es el país europeo con un prime-time más tardío.

– E incluso guarderías en los centros de trabajo de forma que se reduzcan los desplazamientos.

Todo ello influiría favorablemente a un ahorro energético importante. ¿Estaríamos dispuestos a ello?

Como siempre preocupada por la salud de nuestros niños y la mejor forma de crecer.

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