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Los niños recién nacidos: consejos saludables para los primeros días y las primeras visitas

Written by : Posted on agosto 27, 2014 : No Comments

Visitas Recién Nacido, consejos saludables para niños, niños y saludCuando nace un bebé es la experiencia más impresionante de la vida, después de nueve meses, por fin, se conoce al deseado hijo estando pletóricos, felices… pero seguramente muy cansados, en especial la madre después del esfuerzo del parto. Desde este primer momento en que nace depende de vosotros, y vosotros sois quien mejor podéis darle todo lo que necesita.

No hay duda de que el nacimiento de un hijo es un acontecimiento muy especial. Pero durante los tres días habituales de hospitalización de la madre deben gestionarse las visitas, puesto que pueden ser fantásticas o un verdadero desastre que amargue el día.

En algunos hospitales y algunos profesionales médicos ya están haciendo lo posible para concienciar a los padres (y a las visitas) de que los recién nacidos y sus madres necesitan tranquilidad, por su bienestar.

Por suerte, y aunque todavía queda mucho camino por recorrer, en los últimos años se han ido instalando con fuerza conceptos que tiene que ver con el respeto a los tiempos del proceso de parto y a los deseos de la madre, así como todo aquello vinculado al bienestar tanto de ella como del bebé en un momento tan decisivo.

Cristina Martínez, presidenta de la Federación de Asociaciones de Matronas de España (FAME); Esperanza Martín, supervisora de Puerperio de La Paz; Carmen Tamarti, jefe de la unidad de Obstrecticia del Hospital Gregorio Marañón; Laura Velez, Redactora de GuiaInfantil; Eva París, editora de Bebesymas, y Pilar Martínez de www.maternidadcontinuum.com ofrecen las siguientes pautas:

Durante las primeras 24 horas del nacimiento del bebé, nada de visitas. La madre acaba de estar de parto y sufre cansancio, agotamiento, y, además, hay que facilitar el vínculo de los padres con el bebé. Un entorno tranquilo es fundamental en estas horas.

 Madre y bebé acaban de pasar por una situación más o menos estresante, la madre a menudo está exhausta, el bebé cambia el mundo de tranquilidad del interior del vientre por el ruidoso y luminoso exterior, y lo que más necesita esas primeras horas es sentir el calor de la madre, el contacto piel con piel, y ser amamantado precozmente.

 Y todo ello es mucho mejor en un entorno tranquilo, que permita a la madre estar más relajada. Y es que nacer en un entorno acogedor y respetuoso no tiene por qué estar limitado al momento del parto, también en el postparto es necesaria la intimidad, ya hablemos de parto vaginal o de cesárea.

Además, de este modo se favorece el vínculo con la madre y se facilita la lactancia, pues la madre está más tranquila y en esos momentos en que no sabe ni cómo coger al bebé se agradece no tener espectadores que le pongan nerviosa. También se evita la transmisión de gérmenes, de más personas que tocan al bebé.

No es conveniente coger en brazos al recién nacido, ni manosearlo, ni besarlo. Mucho menos si el bebé está tranquilo, dormido o mamando, y si está intranquilo quien mejor lo calmará será su madre. Pasar al bebé de una mano a otra es una situación muy estresante para cualquier bebé y también para la madre. Un bebé estresado estará incómodo, intranquilo y lo peor de todo, pasará un mal rato tanto él como los padres.

Además es conveniente no ponerse perfume ese día, ya que durante estas primeras 12-24 horas es el momento más sensitivo para el bebé, particularmente en cuanto al oído y el olfato. Es importante el contacto y la intimidad con la madre así como reconocer solo el olor de sus padres para sentir seguridad.

La visita a un recién nacido ha de ser breve por dos motivos: el primero es que tanto la madre como el padre necesitan disfrutar del bebé a solas, después de nueve meses de espera; el segundo es dejar paso al resto de visitas para que no se acumule gente en la habitación. Evitar las aglomeraciones en la habitación (dos o tres personas, como mucho).

No ir más tarde de las 7 pm. Esta norma debe cumplirse tanto en el hospital como en casa. Hay que dejar tiempo de descanso absoluto a los padres. Y en casa, a partir de esta hora muchos bebés empiezan su rutina de baño, masaje, cena y dormir. Una visita a esa hora puede echar todo a perder, y lo que es peor, provocar una mala noche al bebé y a sus padres.

Hay que ser prudentes con las tomas del bebé, que alcanzan las 13 veces en 24 horas. Muchas madres recién paridas ya tienen grietas en los pezones a pocas horas de dar a luz, o se sienten incómodas ante las visitas lo cual inquietará al bebé o simplemente necesiten tranquilidad. Hay que dejarles espacio para su intimidad.

Si se alimenta de leche artificial, resultará muy tentador para algunas visitas querer darle una toma al recién nacido. Pero el pecho de la madre es mucho más que comida. Es contacto piel con piel, el sentir del batir del corazón de la madre, las miradas de interacción, el olor de mamá… El bebé que toma leche artificial no solo recibe una imitación del alimento más completo del mundo, sino que también pierde un tipo de interacción íntima con su madre imposible de entender por alguien que no haya amamantado.

 Si la Organización Mundial de la Salud recomienda seis meses de lactancia materna exclusiva, muchos psicólogos coinciden en recomendar que al bebé que toma leche artificial solo le dé el biberón su madre, al menos por el mismo tiempo, con el fin de compensar la carencia emocional que supone no ser amamantado: un argumento de peso para disuadir a las personas que se ofrecen a darle el biberón.

No dar consejos y evitar comentarios. Una mujer recién parida tiene las hormonas revueltas y cualquier comentario puede hacerle daño. Además, su cabeza no tiene la claridad suficiente como para contestar y razonar sus respuestas.

– Si se ofrece ayuda mejor con temas de casa. La mayoría ofrecen ayuda para quedarse con el bebé, pero lo que realmente necesitan los padres es estar con el bebé y ayuda en sus tareas domésticas o tuppers de comida.

Hay profesionales que suelen aconsejar a sus pacientes que limiten las visitas el mayor tiempo posible, al menos los primeros quince días, ya que ante las visitas los padres suelen atender menos a su hijo. Obviamente toda decisión depende de los padres y debe respectarse. Ellos tienen la última palabra y sabrán que es lo mejor para la salud del niño.

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