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Las temidas rabietas. ¿Por qué? ¿Qué debemos hacer?

Written by : Posted on octubre 23, 2014 : No Comments

derechos del niño a la salud, niños y salud, consejos de salud para niños, consejos saludables para niñosLas rabietas son comportamientos o arrebatos emocionales perturbadores o desagradables que se presentan con frecuencia en respuesta a deseos o necesidades insatisfechas. Las rabietas tienen mayor probabilidad de presentarse en niños pequeños o en alguien que no pueda expresar sus necesidades o controlar sus emociones cuando está frustrado.

La especie humana es una especie que cuando nace es muy incompleta, necesita el apego de un cuidador. Recordad que está demostrado que teniendo un cuidador cerca vivimos más. Es muy importante un apego seguro entre el niño y sus padres, tan importante es que los bebés nos reclamen cuando no estamos cerca como que nosotros intentemos satisfacer sus necesidades más importantes (alimento, sueño, higiene, contacto…). Así el niño se da cuenta que tiene personas que le quieren y que le van a cuidar pase lo que pase, y por eso será un niño feliz.

Por un lado debemos hacerle entender que siempre estaremos a su lado, lo queremos y le cuidaremos, pero que a veces no estaremos de acuerdo con sus actos. Esta es la base de una personalidad segura, independiente y con una autoestima capaz de soportar altibajos y adversidades.

Las rabietas aparecen durante la primera infancia cuando el niño empieza a afirmar su independencia. La supervivencia del niño está ya más garantizada (se desplaza solo, puede comer casi de todo, es autónomo en sus actos más vitales…). La independencia y autonomía es un largo camino que se va adquiriendo con la edad y a estas edades empezamos de forma muy rudimentaria.

Este deseo de control a menudo se manifiesta diciendo “no” frecuentemente y teniendo rabietas. Esta etapa en la que lo niegan todo sucede porque empiezan a darse cuenta que son seres independientes a sus padres, no saben todavía quien son, solamente saben que no son sus padres. Por este motivo, sin saber por qué, todo es “no”. Estas rabietas, además, empeoran cuando el niño no tiene el vocabulario para expresar su deseo o con hambre, sueño, etc.

Cuando el niño tenga una rabieta será importante mantenerse firmes. Según los psicólogos, es la estrategia más infalible. Para empezar, porque ayuda a dejarle claro que su rabieta no le llevará a conseguir lo que quiere. Pero es fundamental que el propio padre se crea que controla la situación. Puede que durante un tiempo el niño siga poniéndolas en práctica, pero en la mayoría de los casos se dará cuenta de que la fórmula no le funciona y acabará por dejarlas.

derechos del niño a la salud, niños y salud, consejos de salud para niños, consejos saludables para niñosSi se intenta explicar a un niño inmerso en un verdadero ataque de enfado por qué es injusta su reacción, lo más probable es que él siga tirado en el suelo llorando y pataleando sin cesar.
La razón es que en esos momentos lo único que escucha es su propio llanto, por lo que es difícil hacernos entender en esas circunstancias. Nuestras instrucciones deben ser cortas y precisas. Será importante intentar que nos escuche, intentar que nos mire, hablar con calma y serenidad.

Es vital no responder con enfado. Somos sus modelos de referencia y les encanta imitar todo lo que hacemos. Será importante también que una vez acabada la pataleta respondamos normalmente, probablemente el niño no la recuerde pasados unos instantes.

Hay que advertirle de que solo le escucharemos cuando hable en un tono normal, sin gritos ni llantos, porque de otra forma es imposible entenderle. Es una buena técnica explicarle que cuando llora así nadie puede escucharle, por lo que no sabemos lo que quiere.

Los niños también tienen derecho a desahogarse, por lo que a veces es incluso positivo que pasen por una rabieta. Cuando está inmerso en un ataque de furia, se le puede decir: «Pues sí que estás enfadado, avísame cuando se te pase», y acto seguido alejarse un poco de él. Será consciente de que nos preocupamos por lo que le pasa y de que no conseguirá nada poniéndose así.

La Academia Estadounidense de Pediatría recomienda llamar al pediatra o al médico de la familia si las rabietas empeoran después de los 4 años, si su hijo se lesiona o lesiona a otros o destruye pertenencias durante las rabietas, si su hijo contiene la respiración durante las rabietas, en especial si se desmaya, y si su hijo también tiene pesadillas, involución en el control de esfínteres, dolores de cabeza, dolores estomacales, ansiedad, se niega a comer o ir a la cama o se aferra a usted.

Educar es tarea difícil, pero la paciencia, el amor, el tacto y nuestro ejemplo serán vitales para nuestros pequeños.

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