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El cordón umbilical invisible que existe entre madre e hijo

Written by : Posted on mayo 14, 2015 : No Comments

niños y salud, salud del niño, como cuidar la salud de los niños, derecho del niño a la salud, derechos del niño a la salud, salud mental en niños, educación infantilEl fuerte vínculo entre madre e hijo, es una relación que produce seguridad, conocimiento, sosiego, consuelo, agrado y placer.

El afecto entre la madre y el hijo es como un cordón umbilical invisible, pero perdurable en el tiempo, que garantiza un adecuado desarrollo personal y social del pequeño.

Este vínculo especial aparece desde el momento en que la mujer se entera de que está embarazada porque a partir de este momento, cambia su percepción de ella misma, ya no se ve como una sólo persona pues dentro hay un nuevo ser que se está formando.

Esta comunicación tan fundamental es por medio de los movimientos del feto y las emocionantes pataditas; por su parte la madre le da pequeñas palmaditas al vientre, le habla a su hijo, le canta, piensa en él, se imagina como será y con quien tendrá parecido. Todas estas conductas, muchas inconscientes, son comunicativas y hacen que ambos se vayan conociendo.

Ese encuentro que se va preparando durante nueve meses se intensifica al momento del nacimiento, lo que es compresible puesto que su madre lo ve por primera vez. Conforme madre e hijo entran en contacto se inicia una comunicación que puede perdurar a lo largo de la vida.

El apego y el vínculo de afecto que sienta un bebé, es esencial para la evolución del embarazo, pero también para el desarrollo social y emocional del niño, así como para construir familias sanas y conectadas afectivamente.niños y salud, salud del niño, como cuidar la salud de los niños, derecho del niño a la salud, derechos del niño a la salud, salud mental en niños, educación infantil

Los vínculos que se formen en los primeros años de vida y niñez temprana, ayudarán a desarrollar en una persona aspectos como la empatía, el afecto, el deseo de compartir, la tolerancia y la capacidad de amar y ser amado.

La calidad del vínculo que el niño logre establecer con sus padres y especialmente con su madre desde que es un bebé, incluso antes de nacer, es primordial para su salud física y emocional futura.

Los estudiosos en el tema indican que existen cinco sistemas que fortalecen ese vínculo entre madre e hijo, tales son: la sonrisa, el mamar, la mirada mutua, el llorar y el contacto físico.

Esta unión hipersensorial entre madre e hijo se alarga hasta la edad de siete años, los niños están muy conectados con las emociones y los estados de ánimo de su madre, como si aún se hallaran unidos a ella por un cordón umbilical invisible.

Entre madre e hijo fluye información a niveles de percepción muy sutiles. Esta relación se entabla en un plano psíquico más allá del mundo fenoménico. Esta realidad se encuentra asentada en el inconsciente colectivo. Por ello, muchas culturas practican un rito de iniciación a esa edad. Sin ir más lejos, ese solía ser, hasta no hace mucho, el momento de tomar la Primera Comunión. Así, los espartanos separaban a los niños de sus madres cuando éstos cumplían siete años para formarlos en el servicio al Estado.

Vale la pena aprovechar ese vínculo primigenio para transmitir al niño o niña mucha alegría, serenidad y paz interior.

Personalmente, noto un cordón umbilical invisible. Un vínculo especial, una atracción preciosa. ¿Y tú?

Todo sea por la salud de nuestros niños.

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